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5.3.09

¿Qué futuro para la especie humana?

Con la crisis de la modernidad los ideales de progreso y futuro se ponen en duda. Por lo tanto, el individuo de la sociedad contemporánea carece de expectativas y de una visión de futuro, sólo trabaja a partir de un presente instantáneo.


La crisis de la modernidad conlleva una pérdida de sentido, de dirección: el sujeto contemporáneo deja de poseer un horizonte de futuro y una razón de ser.


A diferencia de otras épocas de la historia de la humanidad en las que aún se mantenía cierta comunidad entre los individuos y, por ende, era posible formular una utopía colectiva, en nuestro tiempo esa unidad de individuos ha cambiado para convertirse en fragmentación, individuos aislados sin capacidad de dialogar para formar una causa común.


En lo que toca a esto es ejemplar la novela No será la Tierra, de Jorge Volpi, que retrata el mundo globalizado en el que existe una inmensa pluralidad sin unidad, además de captar toda una serie de individuos sociales que no tienen ninguna expectativa trascendente de futuro, sino sólo la ambición material o de plano una visión desencantada.


Con este panorama de sociedades fragmentadas sólo cabe pensar en un trabajo individual y ya no colectivo. La creación de un ideal, de una utopía, se restringe al espacio propio: es la única revolución que nos queda. En este sentido es interesante observar El club de la pelea de Chuck Palahniuk, texto en el que se desarrolla una intensa batalla del sujeto contra sí mismo con intenciones de revolucionar su espíritu.


En el mundo actual ya no se desea un porvenir excelso, sino más bien se trabaja para que el presente no sea tan nefasto; ya no hay una gran esperanza, sino sólo una en pequeña escala para trabajar sobre el presente.


18.2.09

Babel, González Iñárritu

La Torre

La película Babel, del cineasta mexicano Alejandro González Iñárritu es un buen ejemplo de la globalización.

Curioso caso es que dentro de un proceso de globalización que se presupone unificador, las diferencias se radicalizan; una reflexión que se recrudecerá cuando abordemos la película Niños del hombre.

La vieja Babel, en la actualidad, se puede leer como una metáfora del gran proyecto humano de emancipación sobre la naturaleza, ya que la torre de Babel "fue" un intento por alcanzar el cielo, un oprobio ante los ojos de Dios que castigó a la humanidad con la diferenciación de lenguas.


La torre no llega a ser terminada porque los hombres no fueron capaces de entenderse. Babel, la película, es una inmersión en el fenómeno de la globalización como reunificador de los pueblos; lo paradójico es que la globalización, al hacerlo a partir de una reducción de la cultura y de las lenguas, un reducción que llega a colindar con los límites de la exclusión, no reunifica a los seres humanos sino que los divide y los aísla con mayor agudeza.


‘The Construction of the Tower of Babel’, de Hendrick III van Cleve, siglo XVI, Kröller-Müller Museum, Otterlo.

Babel

En la película puede o puede no haber una historia central entre las que cuenta. Pero sin duda una de historia muy importante para el hilo argumentativo de Babel es que nos habla de la familia japonesa, ya que:


1. Es el punto que desata una “concatenación catastrófica”, y en el que desemboca: el rifle con el que los niños marroquíes disparan al autobús de turistas fue un regalo hecho por el hombre japonés a un pastor también marroquí.


2. Al ser la comunicación (incomunicación) uno de los temas centrales, en esta historia nos enfrentamos ante un obstáculo inmediato: la muchacha es sordomuda.


3. Ella encarna el monstruo de una sociedad encantada por la seducción real y subliminal, y que vive en una megalópolis posmoderna dominada por los prejuicios.



Desde una aproximación fenomenológica, la joven desnuda en la terraza de su departamento logra comunicarse con su padre a través ya no de gestos ni de notas en su libreta personal ni obviamente por palabras; lo hace a través de los sentimientos.


La película es esperanzadora desde esta lectura, ya que los sentimientos, la empatía, de la que en gran medida la literatura es "facilitadora", son una oportunidad como rebelión del hombre concreto.


Una reflexión: La respuestas inasertivas dadas por los personajes en momentos de alta tensión, aquellos en el que se refleja el dasein existencialista, el estar ahí, nos revelan lo que menciona John Gray en su texto: la mayoría de las acciones de los seres humanos están más allá de su voluntad y son irracionales e inconscientes.


La “concatenación catastrófica” es un encadenamiento descontrolado de falta de atención, asertividad e irresponsabilidad, en suma, imprudencia. Tal vez como lo mayoría de los actos que cometemos.


La película nos muestra que se ha perdido la comunicación y la capacidad de escucharnos a nosotros mismos.


“El dolor y la tragedia es lo que verdaderamente une a la gente”,
menciona el propio Iñárritu, pues las racionalidades diversas, según palabras del filósofo italiano Gianni Vattimo, se muestran en todo su esplendor pero sin constituir un entendimiento o una compresión mutua entre las personas, las racionalidades particulares.


Globalización

Primera y Segunda Modernidad

Desde la primera modernidad, se observa que el Estado se debilita, pues va perdiendo la función de gobernar, y por tanto, los individuos son los que asumen verdaderamente el riesgo, pues quedan a la deriva, sin nadie que los proteja.


La segunda modernidad se abre con el riesgo total, pues, al ya no haber nadie que sea capaz de amparar a los individuos, éstos se preguntan: ¿hacia dónde ir sin nadie que nos proteja?


Esta segunda es una modernidad radicalizada; en ella la razón y el progreso fueron llevados hasta el extremo bajo el dominio del Mercado. El individuo sólo se ocupa del negocio, de la razón y de la tecnología.


El riesgo, desde un punto de vista positivo puede ser visto como una oportunidad. Lo cual significa entender que estamos ante una crisis, es decir un cambio: algo llegó a su fin y algo nuevo está emergiendo.


La crisis llevó a la Globalización, y esta se ha de entender como una nueva organización del mundo.


Si vemos el cambio una oportunidad para crecer ante la adversidad, hay que aprender a hacerlo. De esta forma, el riesgo toma un carácter positivo, ya que podría crear la cultura de afrontar y no la de simular o mentir.


Ulrich Beck, en su artículo “Entre la economía mundial y la individualización, el Estado nacional pierde su soberanía: ¿qué hacer?”, en lo medular expone la diferencia entre tres término básicos para entender el fenómeno de la globalización.


  • Globalismo: la ideología o doctrina (manera de ver) del fenómeno en el cual el Mercado (excluyente) sustituye al Estado.
  • Globalización: el proceso mediante el cual se lleva a cabo la doctrina (la empresa es la que manda al gobierno).
  • Globalidad: espacio o contexto. Donde se presenta la Sociedad de riesgo. Globalidad resultante: pluralidad sin unidad.


Para poder entender la literatura de la segunda modernidad hay que comprender las implicaciones y la complejidad de este proceso para posteriormente hacer una aproximación al drama existencial o bien a la interiorización individual de esta crisis global.


Ya no se trata del paso de lo rural a lo urbano, sino que ahora se trata de un proceso, una visión y un ámbito en el que las sociedades han dejado de tener un Estado nacional rector con un territorio muy bien delimitado.

15.2.09

Arte y crisis

Las letras y las artes en la crisis de nuestro tiempo


La cultura moderna, occidental dio como resultado la cosificación del hombre. En el proceso de racionalización de la sociedad capitalista, el hombre pasó de ser un hombre natural a ser un hombre máquina, perdió su autonomía (autenticidad dirán algunos) y se convirtió en un hombre masa.


La crisis que vislumbra Sábato debe ser entendida como una ruptura, un cambio: hay un antes y un después; se trata del fin de una determinada civilización y un determinado tipo de ser humano y el comienzo de otros.


Si la crisis se constriñe a un determinado contexto, las expresiones culturales y artísticas se ven “afectadas” por ella, es decir, no son ajenas a dicho contexto y por tanto, más atinado que hablar de crisis del arte sería hablar del arte que describe la crisis o que la interioriza. Por lo mismo, la novela actual, aunque sea light, da cuenta de esa crisis, ya que refleja la realidad de la ruptura. Es arte de la crisis.


Sábato hace una apología sobre "el hombre concreto” en contra de la mecanización y matematización de la vida y del hombre. Dicha apología, dicha defensa, la hace a partir de enaltecer el papel de la literatura que, a su entender, es fenomenología pura.


Esto significa aproximarse a las cosas no de un modo racional sino por un proceso que observa las cosas en tanto son ellas mismas, sin la intervención de nuestra propia percepción ni interpretación, sin el intermediarismo de nuestro propio yo, o sea: nuestras fobias, filias, emociones trastornadas o prejuicios; es decir, una aproximación no racional que permita a la intuición ser un modo de entendimiento y de conocimiento admitibles.